sábado, 12 de noviembre de 2011

El encantador.

Son cinco, uno, dos, cuatro o tal vez vuelve al tres.
Adheridas a la suavidad de sus sorprendentes dotes.
Todo lo que eh dicho es la realidad de una quimera.
Que se fueron calando en el musculo, calando hondo.
Entre la oscuridad se hizo fuerte y un poco mágico.
No querer entrar en detalle lo hace desearlo tal y como es.
Con esa frescura que hipnotiza y encandila.
Se invitan a conocer sin temor alguno, se borran como las líneas en el agua.

De derecha a izquierda se sentía irreal y maravillosamente extraordinario.
olor a masculinidad y suavidad.
Remojar los deseos en la humedad del anhelo.
Como lirios te olio, como ciego te tocó.
la necesidad se volvió derecho.

En plena pausa el movimiento pasaba de velocidades lentas
a velocidades que superaban la luz.
No quiso mentir y como flor que florece se desnudo,
Ante tanto anhelo y deseo desapareció el entendimiento
y como cuadro de Dalí el tiempo paso a segundo plano.

Dime que puedo ser la única que podrá apreciar
Tu melena de rey cuando todos se escondan de la oscuridad,
Para dejar que los detalles se muestren ante sí mismos en el
instinto primitivo.

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